sábado, 25 de septiembre de 2010

Lady Godiva, una leyenda medieval


He elegido esta historia porque fue la primera leyenda que conocí cuando aún era una niña (¡en el milenio pasado!, que se le va a hacer). Me pareció que era la historia ideal para mi vuelta al trabajo en el blog tras un período tan largo de silencio.

Gracias a todos los que me habéis estado apoyando durante todo este tiempo y me habéis animado a seguir escribiendo. Gracias por estar ahí.

¿Quién no ha oído hablar de Lady Godiva? Todos conocemos la historia pero no por ello deja de ser digna de contar.

Lady Godiva era una dama sajona de principios del siglo XI, famosa por su belleza y buen corazón, que estaba casada con Leofric, Señor de Coventry.

Cuenta la leyenda que Leofric, a pesar de tener gran fama en su época de buen administrador y de ser un señor justo, decidió aumentar considerablemente los impuestos que sus vasallos le tenían que rendir. Leofric había visto bajar sus arcas por sus obligaciones tributarias al rey y por la construcción del monasterio de Coventry, y había decidido recuperar sus finanzas repercutiendo estos gastos en su pueblo.

El pueblo, ya de por sí agobiado por los fuertes tributos que venían pagando, no podía soportar la carga de nuevos impuestos que hacían muy difícil su supervivencia. Los vasallos rogaron a su Señor alegando que no podían hacer frente a los nuevos tributos, pero Leofric se mantuvo inflexible.

Tras numerosas súplicas que resultaron infructuosas, los vasallos recurrieron a su Señora para que intercediera por ellos a su esposo. Lady Godiva, conmovida y preocupada por la situación de su gente, les promete su ayuda.

Ella cumple su palabra y habla con su marido, le suplica y le ruega, pero todo es en vano. Hay que recordar que, en plena Edad Media, no se tenía en cuenta la opinión de las mujeres, realmente no eran tomadas en consideración en absoluto. Esta situación complicada terriblemente el propósito de la dama.

Puesto que lady Godiva seguía rogando por sus vasallos, Leofric le propone un trato: él rebajaría los impuestos a sus vasallos si ella accediera a recorrer a caballo las calles de Coventry completamente desnuda y, además, fija que ese día será el próximo día de mercado (es decir, el momento en el que más gente transitaba por las calles).

Leofric estaba convencido que su esposa no se atrevería a cumplir su parte del trato y, de esa forma, se vería obligada a dejar el tema. Estaba convencido que la vergüenza por la exposición pública de su desnudez sería demasiado para la dama.

Lady Godiva aceptó.

La noticia corrió como la pólvora entre toda la población y la expectación crecía a medida que se acercaba el día y la hora fijada por su Señor.

Llegado el día, Lady Godiva montó su blanco caballo cubierta únicamente por su larga cabellera, que se había soltado en un débil intento de preservar en parte su intimidad. Pese a la vergüenza y el pudor que sentía, se dispuso a empezar su paseo.

A medida que la dama iba recorriendo las calles de Coventry se iba encontrando las calles completamente desiertas y las puertas y ventanas firmemente cerradas. El pueblo, agradecido a su Señora, había decidido encerrarse en sus casas durante el recorrido de la dama para respetar su intimidad y no hacerla sentir avergonzada o humillada.

Leofric, conmovido por la firme decisión de su esposa y por la lealtad que el pueblo mostró hacía ella, cumplió su promesa y rebajó los impuestos.

También cuenta la leyenda que todos los ciudadanos respetaron la desnudez de su señora menos uno, el sastre del pueblo, llamado en la tradición inglesa como Peeping Tom, es decir, “Tom el mirón”. Tom no pudo resistir la tentación de ver a lady Godiva en todo su esplendor y, como castigo por su acto, quedo ciego en el acto.

Según diversos estudios históricos, la leyenda bien podría haber sucedido en realidad, al menos una gran parte de la historia. Tanto lady Godiva como su esposo existieron realmente, y a Leofric se le atribuye la construcción del monasterio de Coventry. Historia o leyenda, la historia sigue siendo igualmente fascinante y hermosa.


Un beso a todos,

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